Orientación Educativa específica en Altas Capacidades de la Comunidad de Madrid

Pedagogo con experiencia en altas capacidades y orientador educativo en la Comunidad de Madrid. Más de 20 años de experiencia en la evaluación psicopedagógica y en el asesoramiento en torno a la atención educativa a las necesidades específicas de apoyo educativo. Desde hace 9 años centrado exclusivamente en el alumnado con altas capacidades. Cuenta cos dos Máster en altas capacidades y desarrollo del talento y varios expertos universitarios. Su frase: no es comportamiento, es cerebro.

Nos dará la conferencia que titula:

Espejo, espejito… ¿por qué no brillas como esperaba? Expectativas, desajustes y eliminación de barreras en el entorno escolar para alumnado con altas capacidades intelectuales”

El eje central de esta ponencia gira en torno al análisis de las barreras más comunes que puede enfrentar el alumnado con altas capacidades dentro del aula, así como las posibles consecuencias de no eliminarlas o reducirlas. Cuando no se responde adecuadamente a sus necesidades y diferencias individuales – propias de una condición neurobiológica que implica una manera distinta de percibir, procesar e integrar la información sensorial, así como de planificar, construir y recuperar aprendizajes – se está comprometiendo su desarrollo integral.

Para ilustrar esta realidad, se recurrirá a la metáfora de la Reina Grimhilde, la madrastra de Blancanieves, y su relación con el Espejo Mágico. Una figura que, anclada a sus propias creencias y experiencias, no es capaz de ver, comprender, formarse o cultivar una mirada amplia sobre los distintos tipos de belleza, identidad y pertenencia que representa Blancanieves. En lugar de reconocer su singularidad, opta por invisibilizarla. Esta metáfora sirve como punto de partida para representar las preguntas que podría formular un o una docente a su propio “espejo mágico pedagógico” en relación con la atención educativa que ofrece al alumnado con alta capacidad. Las respuestas, fundamentadas en la neurobiología y en el perfil cualitativo de este alumnado, revelan los riesgos que conlleva una respuesta inadecuada:

  • Insuficiente entrenamiento metacognitivo: si no se enriquece el proceso de enseñanza y aprendizaje, se impide el desarrollo de la competencia de aprender a aprender. Si no se enseña a planificar ni a reflexionar sobre los procesos de aprendizaje más eficaces, se incrementa el riesgo de fracaso escolar y/o abandono educativo.
  • Escasa práctica de habilidades sociales: si este alumnado no encuentra pares psicológicos y se le obliga a compartir espacios solo con iguales cronológicos que no le nutren intelectualmente, puede acabar negándose a sí mismo para encajar, o decidir no encajar y aislarse. Esto incrementa el riesgo de victimización, de sufrir acoso escolar o de perder oportunidades para establecer amistades significativas y relaciones de confianza.
  • Falta de acompañamiento especializado en identificación y gestión emocional: si no se le ayuda a comprender cómo funciona su cerebro a nivel emocional ni a desarrollar estrategias para gestionar sus sentimientos, el niño o la niña puede llegar a creer que es una mala persona, sentirse desadaptado, no saber quién es o incluso perder su identidad. Esto puede derivar en depresión, aislamiento o conductas autolíticas.
  • Desajuste entre expectativas externas y rendimiento real: si se parte de la idea de que debe ser siempre el/la más maduro/a y sacar las mejores calificaciones, puede sentir que debe sacrificar todo para cumplir con lo que se espera de él o ella, lo que puede incrementar el riesgo de aislamiento, perfeccionismo insano, desbordes emocionales, ansiedad, locus of control interno… Si no lo logra o cree que no puede alcanzar sus expectativas, puede convencerse de que ha decepcionado, lo que incrementa el riesgo de depresión, fracaso escolar, pérdida del sentido de pertenencia al aula o desarrollo de un locus de control externo.
  • Respuesta educativa basada en el desconocimiento de las características neurobiológicas del cerebro de alta capacidad: si no se comprende cómo procesa la información sensorial este tipo de cerebro, es fácil caer en diagnósticos erróneos como TDAH, TEA o trastornos de conducta. Esto puede dar lugar a intervenciones clínicas o educativas inadecuadas, con tratamientos farmacológicos que no funcionan y que, además, frenan su potencial y condicionan su identidad a partir de un error de diagnóstico.

Para evitar estos riesgos, es imprescindible apostar por la formación inicial y permanente del profesorado en estrategias de atención educativa a nivel de aula. Algunas de estas medidas incluyen el enriquecimiento ordinario, la lectura y reflexión sobre las altas capacidades, el trabajo sistemático de la inteligencia emocional, la participación en grupos de enriquecimiento fuera del aula, el acompañamiento en procesos de flexibilización, el contacto con asociaciones especializadas o la integración sensorial.

Y así, gracias a docentes que eligieron mirar más allá de su espejo, Blancanieves no tuvo que esconderse en el bosque, sino que fue reconocida, acompañada y valorada por toda la comunidad educativa… y descubrió que su final no estaba escrito, porque era ella quien tenía el poder de reescribir su cuento.

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